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Noticias etiqutadas con : aborto
09/07/08 - Ecclesia Digital - No se puede imponer el confesionalismo laicista del Estado
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Enviado por padrenuestro
hace 16 meses, 3 semanas, 2 días, 19 horas
En continuidad con nuestro editorial de la pasada semana, también hoy hemos de referirnos al 37 Congreso Federal del PSOE, celebrado en Madrid del 4 al 6 de julio. Obviamente nuestro comentario prescinde de valoraciones políticas y partidistas.
Si este tema, desde el respeto y desde la mejor de las voluntades, viene a nuestras páginas es por el protagonismo que muy importantes contenidos religiosos han tenido en su preparación y desarrollo. Dicho esto, y aun reconociendo que la formulación de los acuerdos y propuestas del Congreso ha sido más matizada e incluso más moderada que las expectativas creadas y que determinadas declaraciones públicas, no cabe duda que sus conclusiones visibilizan una inequívoca voluntad del primer partido político de nuestro país –sostenedor asimismo del Gobierno de la nación y de numerosas comunidades autónomas y ayuntamientos– de proceder a una progresiva e inexorable laicización de España. Este proyecto, repleto de eufemismos y de ambigüedades, y aun suavizado –repetimos– en la literalidad de sus recomendaciones al Gobierno, está trufado de un indisimulado afán de confesionalismo laicista.
Especialmente preocupante es lo decidido a propósito del aborto. Lejos de proponer una reflexión serena y lúcida sobre su aberración, el Congreso de PSOE pide una revisión y una actualización de la legislación vigente, solo porque esta cuenta con veintitrés años de bagaje y porque ha cambiado la sociedad. ¿No han sido suficientes los abortos producidos en estos años, que han supuesto en los últimos años una media anual de cien mil asesinatos de seres humanos inocentes? El aborto jamás es un progreso, ni su reconocimiento una ampliación de las libertades y de los derechos. El derecho es a la vida, a toda vida ya concebida, aunque todavía no haya nacido. El aborto es siempre un retroceso, una letal injusticia, un crimen abominable, como lo definió el Concilio Vaticano II.
¿Se situará en el terreno del eufemismo, de la demagogia y del «atajo» la propuesta de regular el testamento vital para caminar hacia la eutanasia? Ojalá nos equivoquemos. Pero, en cualquier caso, es preciso recordar que la eutanasia –otro evidente y cruel retroceso social– es siempre injusta e inmoral, más todavía se hace bajo engaño y de «tapadillo». ¿También se buscan atajos cuando se insiste por activa y por pasiva en la necesidad de reformar la vigente Ley Orgánica de Libertad Religiosa? Este marco legal garantiza la neutralidad del Estado en materia religiosa. Emplazamos, una vez más, a su lectura y a la evaluación objetiva de su aplicación desde 1980 para «desfacer entuertos» y tópicos. Y, desde luego, lo que no se puede pretender es reformar esta ley con la intencionalidad subrepticia de buscar la reforma de hecho el artículo 16 de la Constitución. No estamos diciendo que esta sea la razón verdadera del proyecto gubernamental. Simplemente, lo cuestionamos y muy gustosos admitiríamos lo inapropiado de esta hipótesis si los hechos así lo avalaran.
«La Iglesia católica, cuya singularidad histórica, cultural y sociológica reconoce el PSOE –leemos en las conclusiones del Congreso–, debe ser consciente de que la Constitución no otorga prevalencia de derechos ni privilegios». De acuerdo. Pero es que la Iglesia católica ni tiene ni quiere privilegios. ¿Dónde están? No se puede confundir la aconfesionalidad del Estado con los sentimientos y confesión religiosa de los ciudadanos. Nuestra historia, nuestra cultura y nuestra realidad presente están impregnadas hasta los tuétanos de identidad cristiana. Vayan algunos ejemplos: el 80% de los ciudadanos españoles se declaran católicos; el 75% de los padres de alumnos eligen la clase de Religión Católica; la Iglesia se financia de sus propios recursos, trabajos y servicios, de los donativos de los fieles y del 0,7% del IRPF que aquellos contribuyentes libremente deciden signar para ella a través de la declaración de la renta.
Las creencias no se imponen. Pero tampoco se puede imponer las increencias y los modelos estatales de confesionalismo laicista y excluyente. España es un Estado aconfesional desde hace tres décadas, las tres décadas de mayor crecimiento y bienestar de su historia contemporánea. La llamada «cuestión religiosa» había pasado a la historia. ¿Quién quiere resucitarla? ¿Por qué? ¿A qué vienen entonces, a qué demanda social y a qué argumentos de derecho, de justicia y de sentido común obedecen tanta soflama y tanto ruido con la consiguiente y lógica crispación y preocupación que generan?
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09/07/08 - Rajoy elude el debate sobre el aborto - El Semanal Digital
http://www.elsemanaldigital.com/blog.asp?idarticulo=85174&co...
Enviado por padrenuestro
hace 16 meses, 3 semanas, 2 días, 19 horas
La propuesta de ampliación del aborto y de aprobación de la eutanasia, figura como la oferta estrella del último Congreso del Partido Socialista. Si no fuera porque matar al niño y matar al anciano está muy visto, alguno podría pensar que ha sido una reunión de máximo nivel, en donde las preocupaciones de los ciudadanos ante los problemas graves en ciernes eran las preocupaciones del partido que nos Gobierna. En vez de eso, los socialistas pretenden acabar con las dos puntas de la vida. No hace falta acudir a la religión católica, o a ninguna religión, para criticar tanto el aborto como la eutanasia, y definirlo como la mayor plaga exterminadora de la que el hombre ha sido capaz. Muchos socialistas ante esta cuestión de conciencia votarían seguramente no si tuvieran posibilidad de hacerlo en el Congreso de los Diputados.
Desgraciadamente el Parlamento Español atacará la vida humana en su nacimiento y en su ocaso. La mayoría de izquierdas lo hará posible. Lo hará posible también, por la vía del silencio, el Partido Popular. Votará en contra, casi por unanimidad, pero no dirá mucho más. La blandita respuesta del señor Rajoy es lamentable. Es obvio que ninguna de las dos cuestiones no forman parte del interés ciudadano. Eso ya sabe, señor Rajoy. Sería deseable explicara porqué no es un derecho, ni un avance democrático la eliminación de una vida humana. Sería muy conveniente que adujera razones, argumentos, y una parrafada aprendida que rehuye cualquier tipo de crítica argumentada.
Los socialistas hace mucho tiempo que cuentan con el silencio cómplice de una derecha cabizbaja y avergonzada. Con la mirada despistada de unos políticos que prefieren el falso carné de demócrata expedido por las terminales de izquierda. Cuenta el PSOE con que jamás el PP se atreverá a "transformar la sociedad" conforme a un ideario político, como hacen ellos. Porque, o bien el PP carece de ese ideario, o es tal el complejo que le impide proponer ideas, proponer principios, ser coherentes con ellos, y llevarlos a la práctica.
Ninguna idea justifica la muerte del ser humano. Ningún derecho puede ser considerado como tal, si su ejercicio supone la muerte de un ser indefenso, ya sea niño o anciano. Eso debería argumentar el señor Rajoy, si de verdad cree en ello. Y si no, si considera un avance democrático la ampliación del aborto, y la entrada en el Parlamento de la eutanasia, haría bien en proponer el voto positivo. Pero huir del debate, esconderse tras la consabida inconsistencia intelectual de Rodríguez Zapatero, de su estrategia revolucionaria y decimonónica desconsuela a su potencial electorado. España se enfrenta desde hace años a una destrucción calculada y sistemática de todo un sistema de valores, (y no estoy hablando de religión), a un preocupante y masivo engaño sobre la historia de España, a una transformación sin precedentes ni consenso sobre nuestro ser. Ninguna de esas arriesgadas operaciones ideológicas han tenido respuesta ajustada por parte del centro derecha español.
Va siendo hora de que a la mentira se responda con la verdad. Al falseamiento, con la historia real, a la muerte, con la vida. Si Rajoy, que se declara hombre de convicciones, no se presta a ello, habrá que ir inventando, esta vez, sí, algún partido más serio y más convencido de las ideas que dice defender.
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